viernes, 11 de enero de 2008

¿Y no será celíaco?

El dilema ante ciertas enfermedades crónicas cuyo tratamiento implica la necesidad de un cambio muy significativo del estilo de vida es: ¿cómo no perder casos tratables, sin caer en la lacra de las cascadas diagnósticas y los falsos positivos?

"La celíaca" es un síndrome malabsortivo de origen inmune ("alergia al gluten") con una prevalencia del 0,5-1% de la población, que puede comenzar a cualquier edad de la vida y que tiene una solución relativamente sencilla (eliminar los alimentos con gluten de la dieta), mientras que algunas de sus complicaciones tardías por falta de tratamiento son bastante graves, como el desarrollo de linfomas intestinales/digestivos o linfomas no-Hodgkin de otras localizaciones. Por ello, es una enfermedad capaz de aumentar la mortalidad de quienes la sufren.

Además, la celiaquía per se puede influir negativamente en la vida del paciente. Desde las molestias inmediatas derivadas del trastorno intestinal en sí (diarreas crónicas, dolores abdominales recurrentes, influencia sobre el humor...) hasta las consecuencias directas a corto y medio plazo de la malabsorción (retraso en el desarrollo en niños, déficits vitamínicos con repercusión hematológica o neurológica, trastornos cutáneos crónicos...).

Sobre el médico de familia recae en no pocas ocasiones la obligación de sospechar que uno de sus pacientes puede ser celíaco. Según Celiac Disease. Am Fam Physician 2007;76:1795-1802, 1809-10, hasta un 36% de los pacientes celíacos fueron diagnosticados previamente de "síndrome de colon irritable" (muy de moda), y hasta un 38% de los pacientes celíacos son asintomáticos, dado que el intestino delgado puede hiperfuncionar para compensar la malabsorción. Otras patologías con las que se suele confundir incluyen:
  • Anorexia nerviosa (dada la pérdida de peso y los cambios de humor).
  • Sobrecrecimiento bacteriano, insuficiencia pancreática, enfermedad de Crohn, giardiasis, esprue tropical, enfermedad de Whipple, gastroenteritis infecciosa, intolerancia a la lactosa o la soja, o enteropatía por VIH u otras autoinmunes (por la sintomatología malabsortiva).
Motivos de sospecha clásicos en adultos son: la anemia ferropénica no explicada, los déficits vitamínicos no explicados (sobre todo de ácido fólico y B12), dermatitis similar a la herpetiforme, osteopenia/osteoporosis prematura, alteración no explicable del perfil hepático, o diarrea crónica en persona con familiares cercanos afectados o con otros trastornos con implicaciones autoinmunes ya conocidos (por ejemplo tiroiditis de Hashimoto, CBP o diabetes tipo 1) o con Síndrome de Down o de Turner.

Lo primero que nos tenemos que preguntar es si nuestro grado subjetivo de sospecha según la clínica es bajo o alto. Una vez que tenemos esto claro, podemos empezar a buscar, poniendo más ahínco si el grado de sospecha es alto:
  1. Cribado. Una prueba mínimamente invasiva que nos puede ayudar a detener la cascada diagnóstica para los casos con bajo grado de sospecha, y a seguir buscando confirmación para los casos con alto grado de sospecha. Los títulos sanguíneos de ANTICUERPOS IgA ANTITRANSGLUTAMINASA TISULAR son, como prueba aislada, los de elección para el cribado en primaria. De todos modos, un resultado negativo no descarta del todo la enfermedad, dado que los niveles de anticuerpos varían según el grado de afectación de la mucosa. Así que, si el grado de sospecha es alto, deberemos seguir adelante para confirmar. Y si el resultado es negativo, siempre será preciso seguir para confirmar. Ojo al pequeño detalle de que en personas con déficit de IgA podría existir una celíaca no diagnosticable por este método. Se recomienda determinar los niveles totales de IgA en pacientes con IgA antitransglutaminasa negativa, y alto nivel de sospecha.
  2. Anatomía Patológica. La confirmación suele buscarse mediante CUÁDRUPLE BIOPSIA ENDOSCÓPICA DE MUCOSA DEL YEYUNO. En una misma exploración se toman 4 biopsias para evitar los falsos negativos que suelen suceder debido a la afectación parcheada de la mucosa. Una biopsia negativa puede descartar el diagnóstico, pero no de forma absoluta, por lo que convendrá observar la evolución del paciente y repetir la prueba si se sigue teniendo alto grado de sospecha.
  3. Confirmación. El diagnóstico se confirma si el paciente comienza una dieta sin gluten correctamente llevada y los síntomas desaparecen.
El tratamiento de la enfermedad celíaca es el que todos conocemos, o creemos conocer. La dieta libre de gluten. Parece sencillo decirlo, pero hay cientos de alimentos que contienen gluten entre sus ingredientes sin aparecer en la lista (etiquetado defectuoso). Y además hay alimentos que no deberían contener gluten pero, por compartir espacio con otros productos en fábricas y almacenes, llegan a contaminarse. Para colmo, una persona que debe seguir una dieta sin gluten (celíaco) tiene que gastar un 328% más que una que no deba seguirla, lo que supone un mínimo de 1668,96 euros más al año.

En este sentido, son de gran ayuda las asociaciones de pacientes, que disponen de listas completas de alimentos en los que se ha comprobado fehacientemente que no hay trazas de gluten, y las mantienen actualizadas.

Como normas generales, no contienen gluten:

  • Los alimentos que no se elaboran con harinas o granos de trigo, espelta, avena, cebada o centeno.
  • Los alimentos derivados de harinas o granos de arroz, maíz, soja, patata, tapioca, almorta, quinoa, castaña o guar.
  • Las frutas y verduras frescas (no procesadas).
  • Los frutos secos tipo nuez, avellana, cacahuete, coco rallado o seco... no procesados.
  • La leche (sin aditivos especiales), la mantequilla y la margarina.
  • Las carnes y pescados frescos (no procesados) y los huevos.
  • La miel, las mermeladas y confituras.
  • Los caramelos "duros" (tipo cabalgata de Reyes) y las "esponjitas".
  • El azúcar.
  • El chocolate puro.
  • El té y el café molido no instantáneo.
  • Las bebidas con gas y los zumos de frutas sin aditivos especiales.
No es necesario, ni se recomienda, repetir la biopsia para comprobar la mejoría histológica, ni tampoco abandonar la dieta tras un período de mejoría para confirmar que vuelven los síntomas.

Fuentes interesantes, y muy útiles, de información, son:
Federación de Asociaciones de Celíacos de España
Asociación de Celíacos de Cataluña
El Manual del Celíaco
Búsqueda de alimentos clasificados por marcas

Papel del antibiótico en la otitis media aguda



Si no eres médico es posible que te interese más este artículo para pacientes: Otitis media.

En un artículo publicado en la revista médica American Physician de Diciembre de 2007 se realiza una revisión del diagnóstico y tratamiento de la Otitis Media Aguda.

La otitis media es la segunda enfermedad más frecuente de la infancia, después de las infecciones del aparato respiratorio.
Definimos otitis media como inflamación del oído medio con presencia de exudado ( seroso, mucoso, purulento o mixto). Cuando estamos ante la presencia de exudado purulento con sintomatología hablamos de otitis media aguda.

El factor más importante desencandente de la infección es la disfunción de la Trompa de Eustaquio ( en los primeros años de vida, presenta mayor horizontalización dificultando el drenaje de la mucosidad desde el oído medio hasta faringe). Cualquier factor que altere la mucosa de la trompa y que se propage hasta el oído medio puede provocar una otitis media. Hacemos referencia, por ejemplo, a regurgitaciones esofágicas a nasofaríngeas mientras el niño recibe lactancia, compresión por adenoides etc... siendo la más frecuente las infecciones de vías respiratorias altas ( virales / bacterianas).

Los patógenos implicados por orden de frecuencia son S. pneumoniae (30-35%); Haemophilus influenzae (20-25%); Moraxella catarrhalis (10-15%). La resistencia penicilina de S. pneumoniae es una de las causas más frecuentes de recurrencia y persistencia de OMA.

Destacar que dentro de los criterios diagnósticos se incluye la rápìda instauración de la sintomatología. Entre ella incluimos:

  • Otalgia: principal síntoma. A veces se traduce como irritabilidad, no explicada por otras causas, en niños de menor edad.
  • Fiebre.
  • Cefalea.
  • Síntomas inespecíficos concurrentes con infección respiratoria: tos, rinorrea, sinusitis.
  • Diarrea, vómitos, anorexia.
  • Hipoacusia, que permanecerá durante semanas. Será valorada por padres y profesores en función de atención del niño y progreso escolar.
  • Otorrea , si se produce perforación.

Entre los factores influyentes descritos destacar la edad ( más frecuente entre los 6 y 24 meses ), lactancia materna ( factor protector) y factores de riesgo como estancia en guarderia, relación con personas fumadoras, uso de chupete , fallo en tratamiento previo con antibiótico o antecedentes de otitis media, nivel socioeconómico bajo.


El diagnóstico se realiza basándose en la historia clinica, exploración física y otoscopia visualizando membrana timpánica abombada hiperémica, limitada o ausencia de movilidad de la misma así como nivel hidroaéreo detrás de la membrana. Si presenta otorrea es posible visualizar perforación de la membrana.

Se debe plantear la realización de una timpanometría si hay pérdida de audición mayor de 20 dB

Aproximadamente el 70-80% de las OMA se resuelven espontáneamente entre los 7 y 14 días del inicio del cuadro. Por esta razón y porque inicialmente es complicado diferenciar otitis media aguda de otitis media secretora / serosa ( exudado en oído medio sin síntomas de infección ( p. ej fiebre, otalgia e irritabilidad), no se debe platear antibioterapia como tratamiento inicial de manera rutinaria.

Es importante el control de sintomatología y principalmente la otalgia ( más intensa en los dos primeros días) siendo opciones aprobadas el paracetamol y/ o ibuprofeno.

El tratamiento antibiótico estaría indicado en niños menores de dos años con otitis media aguda bilateral y en niños con otitis media aguda con otorrea.

Se recomienda en menores de 6 meses, en niños con edades comprendidas entre 6 meses y 2 años con diagnóstico cierto de OMA y en aquellos que se incluya como otitis complicada ( otalgia o fiebre mayor de 39ºC).

En el grupo de niños ( 6 - 24 meses) con otitis media con diagnóstico no seguro, se puede observar evolución siendo valorado en las 24-72 horas posteriores iniciando tratamiento antibiótico en este momento si persisten o empeora sintomatología.

El antibiótico de elección es la amoxicilina ( 80-90 mg/ kg / día durante 10 días si son menores de 2 años y 7 días si mayores) optando por macrólidos o cefalosporina si existe alergia a betalactámicos. Considerar ceftriaxona y amoxicilina-clavulánico ante fiebre 39 ºC y otalgia severa.
Llegado este punto si se resuelve el cuadro hace seguimiento hasta resolución del exudado.

Si no hay mejoría de la clínica, cambio de antibiótico a cefalosporina ( cefuroxima/ ceftiraxona) o amoxicilina-clavulánico y si no responde a la segunda línea de antibióticos clindamicina y una timpanocentesis serían una opción. La realización de TAC craneal puede servir para valoración de complicaciones intracraneales o mastoiditis, aunque estas complicaciones son más frecuentes en países con limitado acceso a atención sanitaria.

Como he señalado anteriormente, tras la resolución del cuadro de otitis media aguda se debe controlar evolución si persiste otitis media serosa/ secretora. Mayor riesgo de OMS si ha habido pérdida de audición de 30 dB, hipertrofia adenoidea o prolongación del cuadro de otitis durante verano u otoño. El control se realiza con otoscopia y en ocasiones con timpanometría y se puede usar, no por tiempo prolongado, como tratamiento antihistamínicos y descongestinantes nasales.

Otras opciones detalladas en el artículo son:

  • Colocación de tubo de drenaje en membrana timpánica en niños con pérdidas auditivas mayor o igual a 25 dB en ambos oídos al menos durante 12 semanas y que conviven en ambientes con riesgo de contraer nuevas infecciones ( guarderias) .
  • Adenoidectomía puede estar indicado en niños con obstrucción nasal por hipertrofia adenoidea, si presenta adenoiditis crónica o si presenta otitis media secretora recurrente tras timpanostomía ( 20-50 % niños).

Conclusiones:

  • La otitis media aguda es una de las enfermedades más frecuentes y recurrente en infancia temprana y niñez y de ahí su importancia en manejo diagnóstico terapeútico en atención primaria.
  • No hay consenso en la utilización de antibióticos. Las tasas de uso de antibiótico varían desde un 31% en Países Bajos hasta un 90% en EEUU.
    No hay evidencias de que su uso,en los casos en que no cumple los criterios detallados anteriormente, disminuya o evite problemas en la audición.
    Sí pueden tener un papel principal en reducción de riesgo mastoidistis en poblaciones donde es más frecuente (países con bajo nivel sociosanitario).

Si el abuelo toma más de 4 pastillas distintas: ¡ojo!


El anciano está frecuentemente polimedicado, según se cuenta en un artículo publicado en la revista médica Family Phisician.

Se considera grupo de riesgo a los ancianos que toman más de cuatro medicamentos distintos. Un tercio de estos pacientes sufre al año un efecto adverso medicamentoso. Un tercio de estos efectos adversos podría haberse evitado.

Los efectos más frecuentes son las caidas (con fractura de cadera como complicación fundamental), la confusión mental y los picores (urticaria).

El riesgo de polimedicación inadecuada aumenta cuando el paciente es visto por múltiples especialistas distintos, que no se coordinan entre sí. Por eso es clave el papel del médico de atención primaria (médico de cabecera) que revise periodicamente (como mínimo una vez al año) la medicación que toma el anciano para así retirar los fármacos innecesarios o ajustar las dosis.

Hay cinco preguntas que debería hacer a su médico sobre su tratamiento, sobre todo si es mayor de 65 años y toma más de 4 fármacos. Estas preguntas deben revisarse una vez al año y cada vez que se introduzca un nuevo medicamento.

1) ¿La indicación para lo que se recetó el fármaco está todavía presente?
2) ¿Hay duplicaciones en el tratamiento (por ejemplo dos fármacos de la misma clase)? ¿Se puede simplificar la lista?
3) ¿Hay fármacos en la lista que se hayan prescrito para tratar una reacción adversa de otro fármaco? Si es así ¿se puede retirar el fármaco causal?
4) ¿Puede ser la dosis actual demasiado baja o demasiado alta para mi edad y para mis riñones?
5) ¿Hay interacciones entre fármacos o entre fármaco y alguna de mis enfermedades?

Por otra parte, se calcula que la mitad de los pacientes no se toma el tratamiento que le manda su médico. Es fundamental que usted tome sus tratamientos, y si por cualquier razón no los toma o ha decidido dejar de tomarlos por su cuenta debe comentarlo con su médico de confianza.

Es importante para su seguridad y su salud que su médico sepa exactamente qué medicinas toma y cuales no quiere tomar. También es de gran ayuda llevar al médico una lista actualizada de su medicación (incluso cuando se va a urgencias).

Minimizando los efectos adversos de medicamentos en ancianos



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El artículo del American Family Phisician de Diciembre de 2007 titulado: Minimizing Adverse Drug Events in Older Patients es una excelente revisión sobre un tema muy frecuente y a menudo olvidado: la polimedicación del paciente anciano.

Se calcula que uno de cada tres ancianos que toman más de 4 fármacos experimentarán cada año un efecto adverso, de los cuales dos tercios requerirán asistencia médica debido a ello. El 95% de esos efectos adversos son previsibles y el 30% son prevenibles.

Los más frecuentes son las caidas, las fracturas de cadera, el delirio y la urticaria.

Es asombroso el número de pacientes ancianos que están polimedicados. La mitad de los pacientes ancianos en consultas de atención primaria utiliza al menos 5 fármacos a la semana y un 12% utiliza más de 10 fármacos. A mayor número de fármacos, mayor probabilidad de efectos secundarios y de interacciones farmacológicas.

El artículo también toca superficialmente el tema de la "prescripción insuficiente", esto es pacientes ancianos en los que no se prescribe un determinado fármaco pese a estar indicado. Por ejemplo de los pacientes con historia de infarto agudo de miocardio el 60% no toma aspirina y el 75% no toma un betabloqueante (pese a que están claramente indicados). El control del dolor es otro claro ejemplo de tratamiento insuficiente (o excesivo) frecuente.

Se habla de pasada del incumplimiento terapeútico; que sorprendentemente es frecuentísimo: aproximadamente la mitad de los pacientes no cumple el tratamiento prescrito por su médico.

En el artículo (disponible a texto completo) se dan una serie de recomendaciones (básicamente las derivadas del consenso de Beers) con una interesante lista de fármacos a evitar y de interacciones medicamentosas comunes, que no reproduzco aquí porque puede consultarse fácilmente.

Las recomendaciones generales son:

1- Identificar los medicamentos potencialmente inapropiados siguiendo los criterios de Beers.
2- Revisar la medicación de cada paciente anciano cada 6 o 12 meses, y siempre que haya un cambio en la medicación.
3- Controlar de cerca a los pacientes que toman fármacos psicotropos o más de 4 fármacos; tienen un mayor riesgo de caida.
4- Usar el cuestionario de Hamdy para decidir qué fármacos hay que suspender en cada revisión de fármacos.
5- Tener en cuenta los tratmaientos no farmacológicos y considerar aquellos fármacos con beneficios claros y que podría estar indicado añadir.
6- Estimar la función renal usando fórmulas como la de Cockcroft-Gauly o la MDRD para ajustar las dosis consecuentemente.
7- Considerar el cambio a medicación combinada o a dosis diaria única para mejorar el cumplimiento terapeútico, manteniendo un equilibrio adecuado entre conveniencia y precio del fármaco.
8- Combinar ayudas cognitivas (recordatorios) y educación sanitaria para mejorar el cumplimiento terapeútico.

Las preguntas de Hamdy son:

1) ¿La indicación para lo que se recetó el fármaco está todavía presente?
2) ¿Hay duplicaciones en el tratamient (por ejemplo fármacos de la misma clase)? ¿Se puede simplificar?
3) ¿Hay fármacos en la lista que se hayan prescrito para tratar una reacción adversa de otro fármaco? Si es así ¿se puede retirar el fármaco causal?
4) ¿Puede ser la dosis actual subterapeútica o tóxica debido a la edad y función renal del paciente?
5) ¿Hay interacciones entre fármacos o entre fármaco y alguna enfermedad del paciente?

Algunas reflexiones:

Este artículo tiene mucho que enseñarnos a los residentes de medicina de familia. El médico de atención primaria debe ser el experto en la atención continuada del paciente. Y esto incluye evitar en lo posible la polimedicación (tan frecuente cuando el paciente es atendido por múltiples especialistas fragmentados).

Por tanto no debemos dejar escapar la oportunidad de hacernos las 5 preguntas de Hamdy (que deberíamos tatuarnos en la mano) cada vez que veamos a un paciente anciano que toma más de 4 fármacos. No importa si estamos ya en nuestra consulta de primaria, como si vemos al paciente en urgencias o en alguna consulta de una rotación por especialidad. Debemos estar siempre alerta.

Otro detalle que me parece de gran importancia es el hecho de que la creatinina plasmática no nos sirve para valorar la función renal de un paciente anciano. La razón es que la masa muscular en un anciano es menor que en un adulto joven. Podemos (y debemos) usar las fórmulas como la de Cockcroft-Gauly (disponible gratuitamente en internet). Por ejemplo una creatinina de 1.1 en un varón de 60 kilos de peso y 30 años supone un filtrado glomerular de 83 cc/min. Pero en un anciano de 80 años supone un filtrado de solo 45 cc/min. Por debajo de 50 cc/min aumenta el riesgo de efectos adversos. Por debajo de 30 cc/min hay que ajustar los tratamientos.

También resulta clave la recomendación de probar terapias no farmacológicas. Algo de ejercicio puede diminuir la lumbalgia y evitar el uso de antiinflamatios, ir a un centro de la tercera edad para fomentar la socialización del paciente puede prevenir un cuadro depresivo y evitar el uso de fármacos psicotropos.

jueves, 10 de enero de 2008

OTITIS MEDIA


La Otitis Media Aguda consiste en una infección del oído medio ( zona que queda detrás de la membrana timpánica), siendo una de las más frecuentes en niños de edad comprendida entre los seis meses y dos años, así como en las estaciones de otoño e invierno.

Generalmente son infecciones de origen bacteriano y ocurren durante o después de un catarro común , ya que el oído medio y la parte posterior de la nariz están comunicados a través de la trompa de Eustaquio. Una vez afectado el oído medio se puede acumular pus o líquido, aumentando la presión sobre la membrana del tímpano produciendo dolor.


¿ Qué síntomas puede tener el niño?

  • El dolor es el principal síntoma. En niños menores de dos años se manifiesta como irritabilidad sin causa aparente y llanto nocturno ( tras varias horas de sueño) . Como hemos explicado anteriormente, el dolor se produce por cambios en la presión sobre la membrana timpánica ( por ejemplo cuando el niño traga, mastica...)
  • Fiebre: no siempre aparece y es más frecuente en niños más pequeños.
  • A veces, dolor al estirar la oreja.
  • Pérdida de apetito, vómitos, tos, mocos, diarrea ( no son específicos y es dificil diferenciarlos de los que ocurren en el mismo catarro o resfriado).
  • Puede oir menos por el oído enfermo y esta situación durará varias semanas.
  • Secreción por uno o los oídos. Cuando la pus o el liquido acumulado en el oído medio ejerce mucha presión sobre la membrana timpánica, ésta puede romperse y por esta razón sale pus y/o sangre por el oído externo. Esta perforación de la membrana timpánica, generalmente, cicatriza sola. El dolor desaparece , aliviando al niño, ya que no hay presión sobre el tímpano.

¿ Cómo se puede prevenir?

  • Los niños que son alimentados con lactancia materna tienen menos riesgo de padecer otitis por los factores protectores transmitidos en la leche y por la postura mantenida durante la lactancia ( no debe de estar totalmente acostado ya que el liquido que toma puede pasar a través de la trompa de Eustaquio al oído medio).
  • Evitar el contacto con personas que estén fumando.
  • Es más frecuente en niños que acuden a guarderias o que tienen hermanos que van a éstas, por el contacto con otros niños con infecciones como resfriados/ catarros que son contagiosos.
  • El uso de chupete ( sobretodo más de 10 meses) aumenta el riesgo de otitis.
  • Tener buena higiene nasal: sonarse con frecuencia y suavidad la nariz si tiene mocos así como lavados con suero fisiológico.

Es importante tener en cuenta que al margen la prevención que podamos realizar aproximadamente un tercio de los niños presentan 3 ó más episodios de otitis media aguda y el 5-10% de los niños que sufren una otitis padecen una nueva en el plazo de un mes

¿ Cómo se diagnostica?

El médico usará un instrumento ( otoscopio) que lo introduce en el oído por el conducto auditivo externo, para poder observar la membrana timpánica ( que separa el oído externo del oído medio). La inflamación de esta membrana o la falta de movimiento ( porque está ocupado por líquido o pus haciendo presión) puede indicar infección en el oído medio.

¿ Cúal es el tratamiento?

Ante la aparición de los síntomas descritos y tras la valoración del Médico que diagnostique una otitis media aguda está justificado la observación de la evolución del niño entre 24-72 h según se considere.
NO siempre está indicado tratamiento antibiótico en una infección del oído medio, sobre todo en niños mayores de dos años, por esta razón debe ser valorado por su Pediatra y no iniciar tratamiento sin haber sido prescrito.
Se debe evitar la automedicación porque las bacterias pueden hacerse resistentes a los antibióticos administrados y no hacer su efecto en situaciones posteriores en que requieran ser utilizados.
Para el dolor y la fiebre pueden usarse ibuprofeno y paracetamol.

No administrar gotas en el oído si no las prescibe su médico. Cuando supura el oído porque se ha producido una perforación timpánica, es importante evitar que entre agua en el oído.

Cuando los niños presentan otitis medias recurrentes o crónicas ( que se prolongan en el tiempo), en ocasiones, se coloca un tubo en la membrana del timpano, que se desprenderá solo a lo largo de unos meses cicatrizando el agujero espontáneamente.

Durante meses el niño puede oir menos por uno o los dos oídos recuperándose sin requerir intervención. Se valorará la evolución con su médico observando el lenguaje, la comprensión auditiva y progreso escolar del niño.



Este artículo está basado en el artículo original de la revista médica American Physician de Diciembre de 2007 titulado: "Diagnóstico y tratamiento de la otitis media"

domingo, 6 de enero de 2008

El país de origen no influye en el control de la Hipertensión Arterial



Otro de los artículos escogidos este mes ha sido “ Seguimiento y control de la Hipertensión arterial : ¿ Se efectúa igual en la población autóctona y en la población inmigrante?” de la revista Atención Primaria, del mes de diciembre.

Consiste en un estudio observacional y transversal que evalúa el grado de control de la Tensión Arterial tanto de la población autóctona como inmigrante atendida en un Centro de Atención Primaria de Barcelona, entre el 1 de enero del 2000 y julio de 2005.

De todos lo pacientes atendidos ( 21.055 ) en este rango de fechas, se seleccionaron aquellos en los que se conocía el país de origen (8420), de los cuales 1063 paciente eran hipertensos ( 931 autóctonos y 132 inmigrantes).

A través de la historia clínica informatizada, retrospectivamente, se recogió información de variables:

- Sociodemográficas:
o País de origen: autóctonos / otras nacionalidades. Variable independiente principal.
o Edad.
o Sexo.

- Factores de riesgo cardiovascular asociados a HTA:
o Diabetes mellitas
o Dislipemia
o Hábito tabáquico
o Sobrepeso- obesidad ( dos grupos: IMC ‹ 27 / ≥27 )

- Variables de seguimiento:
o Analitica sanguínea ( iones y función renal)
o ECG bienal
o Tratamiento: ninguno ( modificación estilo vida ), 1 fármaco, 2 ó más fármacos.

Se consideró un control óptimo de la cifras de TA a valores de TAS ‹ 140 / TAD ‹ 90 y en paciente diabéticos TAS ‹ 130/ TAD ‹80.

De los dos grupos estudiados, destaca una mayor edad entre los autóctonos ( 66 años, de media frente a los 48 en inmigrantes). Diferencias en los factores de riesgo cardiovascular según el origen del paciente: predominio de obesidad y dislipemia entre los autóctonos ; tabaquismo y diabetes entre los inmigrantes. Aproximadamente en ambos grupos, el 50% de los pacientes eran mujeres.

Con respecto al tratamiento y seguimiento destaca mayor realización de ECG entre los autóctonos y un mayor porcentaje de pacientes inmigrantes hipertensos que no recibían tratamiento o tratados con menos fármacos que los primeros.

Como conclusión destaca que en un 39% de los autóctonos se realizó buen control de TA frente a un 25 % de los inmigrantes ( ODDS ratio 1,6 ; intervalo de confianza 95 % 1,2- 2,1). Existía un mejor control de la TA en los autóctonos pero esta diferencia desaparece si en la comparación se incluyen factores como la edad o el tabaquismo.
El análisis multivariable mostró que el país de origen no influye en el control de la TA y sí por ejemplo la edad del paciente.

Dentro de las limitaciones del estudio destacar por una parte el tamaño reducido de la muestra sobretodo en el grupo de los inmigrantes, ya que constituyen aún un porcentaje menor del total de pacientes registrados ; por otra parte no disponer del registro de cifras de TA en el momento del diagnóstico.

En un estudio descriptivo, realizado en Paises Bajos , se concluyó que no había diferencia en el control de cifras de TA en hipertensos inmigrantes frente a autóctonos pero sí diferencias en la distribución de los factores de riesgo cardiovasculares dependiendo del origen del paciente.

De la lectura de este artículo concluyo que:

- A nivel de Atención Primaria son importantes estudios en los que nos puedan facilitar información acerca de la situación de la población inmigrante debido al aumento significativo de los mismo en nuestro país.
- Independientemente del origen de la población atendida, el control de HTA como factor de riesgo cardiovascular depende de la Atención Primaria.
- Planteo una cuestión: ¿ Cómo asegurar una correcta atención a la población inmigrante desde la Atención Primaria?. ¿ Formación continuada ?


Para finalizar, agradecer la oportunidad de participar en este proyecto...