domingo, 20 de abril de 2008

Los genes también cambian de opinión


Muchas veces leemos en la prensa o en la televisión titulares como "se descubre el gen del Alzheimer" o "descubierto el gen de la homosexualidad".

La mejor recomendación que puedo hacerle al respecto es que no lea esas noticias. No son ciertas, y si lo son están demasiado simplificadas.

Se sabe que cada persona nace con un "código genético o genoma", una lista de millones de letras genéticas de ADN (AGCT) que se encuentran empaquetadas dentro de cada célula de nuestro cuerpo. Si se desenrollara el genoma de una de sus células mediría 2 metros de largo. Imagine la cantidad de información que cabe en cada una de sus células... ¡y tiene millones de células!.

El genoma, es el "libro de la vida", transmitido durante millones de años de generación en generación. Contiene la información sobre como construir un ser vivo y como debe funcionar. Cada especie animal y vegetal tiene un genoma diferente. En realidad cada persona tiene un genoma diferente.

El genoma se compone de trozos más pequeños llamados "genes". Si el genoma es el libro, los genes serían cada una de las palabras. Al igual que cada palabra tiene un significado cada gen explica como construir una "proteína". Las proteínas son los "ladrillos" con los que su cuerpo está construido.

Hasta ahora los científicos pensaban que cada gen producía una proteína, es decir, que cada palabra tenía un significado.

Esta simplificación es la que nos lleva a hablar de "el gen de los ojos azules" o "el gen del cáncer de pulmón".

Pero entonces: ¿por qué los hermanos gemelos que tienen el mismo código genético no son completamente idénticos? ¿por qué no tienen exactamente las mismas enfermedades? ¿por qué no piensan igual?.

Por la influencia del ambiente que les rodea.

En los últimos años los científicos están empezando a descubrir que la ley de "un gen una proteína", "una palabra un significado" no es del todo cierta.

La "epigenética" estudia como el ambiente afecta a la manera de interpretar el libro de la vida.

En el caso de las personas el ambiente es donde trabajan, lo que comen, el aire que respiran, sus amigos y relaciones... en el caso de los genes el ambiente son las sustancias que rodean a la célula.

Lo que las últimas investigaciones en epigenética muestran es que en el libro de la vida una misma palabra puede tener múltiples significados. Depende de las frase donde se encuentre (las palabras que la rodean), de como esté acentuada o incluso de como las interprete la persona que las lee.

La genética, como se explica en el último artículo que el investigador español Manel Estevell ha publicado en la prestigiosa revista médica New England Journal Of Medicine, no es tan sencilla como parece.

El libro de la vida no marca tanto su destino como pensaba. Depende mucho de como se lea.

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