lunes, 19 de mayo de 2008

Evitar rascado, cuidar la piel... en la dermatitis atópica



La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel crónica, que no tiene tratamiento curativo y que puede mejorar con la edad. Se produce en personas de todas las edades aunque es más común en la infancia.


La causa que produce la enfermedad sigue siendo desconocida. Se sabe que:

- se hereda: los padres con asma, rinitis o dermatitis atópica tienen más riesgo de que sus hijos lo padezcan)

-influyen factores ambientales: alergenos o cambios bruscos de temperatura pueden provocar o empeorar un brote de dermatitis. Aún se debe investigar si algunos alimentos producen empeoramiento de la dermatitis.

- existe una alteración del sistema inmunológico.

Las zonas de la piel más afectadas son cara y cuello en lactantes y, a medida que el niño crece, las lesiones suelen localizarse en las zonas de los pliegues.

Uno de los síntomas que siempre está presente es el picor. Debe conocerse que cuando existe PICOR, el paciente con el rascado produce inflamación y existe riesgo de que se infecte y esto a su vez producirá más picor. Es importante romper ese círculo vicioso.

A continuación expondremos algunas normas generales a tener en cuenta ya que uno de los pilares del control de la enfermedad es prevenir los brotes. Durante las fases activas su médico valorará qué tratamiento indicar.

Las medidas preventivas deben realizarse cada día e incluso cuando el paciente no tenga brotes. Se intentará mantener una higiene e hidratación correcta de la piel.

Consejos:

1. Mantener el ambiente humedo y fresco, evitar la calefacción elevada y utilitzar un humidificador ambiental.
2. Llevar ropa de algodón o lino y calzado de tela o piel (evitar lana, fibras sintéticas y el uso de calzado deportivo).
3. Mantener una higiene adecuada: ducha o baño diarios, pero cortos, con agua tibia, jabones suaves sobregrasos sin antisépticos ni perfumes o lociones limpiadoras sin jabón.
4. Realizar baños de mar.
5. Evitar el estrés y los ejercicios intensos, que pueden causar sudoración excesiva y por tanto prurito.
6. Evitar los cambios bruscos de temperatura y el calor excesivo
7. Mantener la piel bien hidratada, incluso durante las épocas de remisión de la dermatitis. Se recomienda utilizar cremas hidratantes muy grasas que se aplican sobre la piel todavía húmeda después de la ducha.
8. El uso de un humidificador ambiental es útil en ambientes secos por la calefacción en invierno o por el aire acondicionado en verano.
9.- Se deben usar manoplas de algodón para evitar el rascado y mantener las uñas cortas y limpias.

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