domingo, 21 de diciembre de 2008

La importancia del mapa del hogar


En la revista SEMERGEN se ha publicado recientemente uno de los escasos artículos sobre la técnica de mapa del hogar.

Esta técnica nos permite analizar de manera sistemática el hogar de nuestros pacientes. Este análisis es especialmente útil en pacientes ancianos o discapacitados que realizan la mayor parte de su vida dentro de los hogares.

Es bien conocido que después de la edad, el principal factor de riesgo de fractura de cadera no es la osteoporosis, sino "la caida". Y el mapa del hogar nos sirve para identificar los "puntos negros".

Los autores, médicos de familia de Granada, han aplicado esta técnica para el análisis de los pacientes de su Centro de Salud asignados al programa asistencial de "Atención Domiciliaria al Anciano dependiente", un total de 85 pacientes.

Entre las cosas que se incluyen en el mapa del hogar están:

- Cómo utilizan la vivienda, quién ocupa cada habitación, dónde se encuentra habitual o permanentemente el paciente identificado, dónde come, cuál es el lugar de reunión de la familia y en qué lugar ve la televisión.
- Información acerca de la circulación, dentro del hogar, del paciente identificado y de la cuidadora principal.
- Preguntamos también si están satisfechos con la habitación que ocupan, si tienen suficiente independencia y suficiente intimidad.
- Es también oportuno preguntar sobre qué tipo de cambios deberían hacerse en la casa para vivir mejor o para estar más cómodo.

Se analizan por ejemplo, de forma sistemática:

- número de personas que viven en el hogar y en qué habitaciones.
- higiene del hogar (con una escala categórica)
- tipo de iluminación en cada estancia, si es natural o artificial, adecuada o deficitaria
- puntos de calefacción y tipo (butano, calefactor eléctrico o central)
- barreras arquitectónicas (con especial atención al cuarto de baño, donde el paciente puede encontrar importantes barreras), incluido si hay o no ascensor donde quepa una silla de ruedas.
- factores de riesgo del hogar: como elementos que pueden provocar caidas (suelos deslizantes, alfombras móviles, cables) u otros elementos peligrosos para personas con problemas cognitivos (mecheros, cuchillos, puertas con cerrojos, balcones con riesgo de caida).
- flujo de circulación del paciente, es decir zonas por la que suele circular en su vida diaria dentro del hogar

Sobre los resultados estadísticos del estudio cabe destacar que:

- La mayoría de los pacientes ancianos viven solos o solo con otra persona (un 50%).
- En 15 de las 85 viviendas la higiene era mala o deficiente.
- La iluminación era insuficiente en 19 de las 85 viviendas.
- El 85% de las viviendas tenían al menos una barrera arquitectónica. Tan solo el 27% de las barreras arquitectónicas identificadas (104) pudieron resolverse (en especial convertir la bañera en plato de ducha gracias a financiación pública).
- En el 33% de las viviendas se encontraron factores de riesgo, los más frecuentes fueron cables sueltos en el suelo, mala iluminación y alfombras deslizantes. Se pudo elimitar el 85% de los 42 factores de riesgo detectados.

¿Qué conclusiones podemos sacar desde el punto del residentes de medicina de familia en este estudio?.

Al contrario de la sensación que se tiene al trabajar en un hospital los pacientes pasan la mayor parte de su vida en su propio entorno (su vivienda) y no en una planta de medicina interna.

Por esta razón es fundamental tener en cuenta en la valoración de nuestros pacientes, y en especial en el paciente anciano o frágil, cómo se relacionan con su entorno físico más inmediato. El estudio de este entorno físico debe ser realizado de forma rigurosa y lo más sistemática posible, es decir de forma profesional. El uso de los mapas del hogar es una forma accesible y sencilla de llevar a cabo este análisis.

La posibilidad de hacer visitas al domicilio del paciente es un privilegio que tenemos los residentes de medicina de familia frente a otras especialidades. Debemos aprovecharlo, disfrutarlo y convertirlo en nuestra "técnica de trabajo diferencial".

Mediante medidas sencillas, pero muchas veces olvidadas como por ejemplo retirar alfombras o mejorar la iluminación, podemos conseguir verdaderos impactos en la salud de nuestro pacientes y por ejemplo prevenir fracturas de cadera con mucha mayor efectividad que mediante el tratamiento farmacológico de la "osteoporosis".

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