lunes, 22 de diciembre de 2008

Prevenir caidas y fracturas de cadera en el anciano: no todo son pastillas


En un reciente artículo publicado en la revista de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista se ha publicado un interesante artículo sobre una técnica bastante ignorada pero utilizada por algunos médicos de familia: el mapa del hogar.

Aunque los médicos, en especial los médicos que trabajan en hospitales, suelen ver a los pacientes en un entorno controlado (en una planta de un hospital) donde todo está diseñado para asegurar la seguridad del paciente lo cierto es que los pacientes, y en especial los pacientes ancianos dependientes, pasan la mayor parte de su vida en otro entorno: en su propio hogar.

El principal factor de riesgo para que un anciano tenga una fractura de cadera no es, como suele pensarse, la osteoporosis, sino algo mucho más sencillo: las caidas.

Las personas ancianas pierden capacidades físicas y mentales, tienen menos equilibrio, menos fuerza en las piernas, menos capacidad de reacción, su visión está disminuida... todos son factores que van a jugar en su contra y van a favorecer las caidas.

Por tanto las caidas son uno de los grandes problemas que hay que prevenir en las personas mayores, para así prevenir fracturas de cadera, de hombro o incluso hemorragias cerebrales (especialmente frecuentes en pacientes que toman medicación anticoagulante).

Existe una técnica sencilla para ayudar a prevenir las caidas que consiste en hacer un pequeño plano de la vivienda donde vive el anciano. Así se pueden identificar barreras arquitectónicas que dificulten sus movimientos (y le resten autonomía), como por ejemplo escalones, ausencia de ascensor o ascensores donde no cabe una silla de ruedas, bañeras donde el anciano no puede entrar para ducharse (es mejor el plato de ducha, con suelo antideslizante).

Es también importante asegurarse de que la iluminación de la vivienda es la adecuada (recordemos que los ancianos tienen peor visión y esto puede provocar caidas), que no existen alfombras que puedan hacer tropezar, o cables por el suelo, o suelos resbaladizos u otros elementos peligrosos.

Con medidas relativamente sencillas y que están en nuestra mano podemos prevenir muchas caidas y mucho sufrimiento para nuestros mayores.

Por supuesto, esta misma técnica es de aplicación cuando tenemos niños pequeños en casa. En este caso habrá que revisar en especial la existencia de enchufes expuestos, líquidos de limpieza, tóxicos o medicamentos accesibles, ventanales o terrazas que puedan provocar caidas, cuchillos accesibles y otros peligros.

Mediante un análisis minucioso y sistemático que identifique esos factores de riesgo que están en nuestro entorno, a los que a veces no damos importancia pero que tan cruciales son para nuestros ancianos o nuestros niños podemos prevenir muchos accidentes de forma sencilla y eficaz.

1 comentario:

curso de atencion de mayores dijo...

Muy buen aporte. El constante envejecimiento de nuestra sociedad ha multiplicado las labores relacionadas al cuidado de ancianos por lo que capacitarse en esta área aumenta las posibilidades de adquirir rápidamente un trabajo a partir de la gran demanda de profesionales que existe en la actualidad